Carta de Eduardo de Castro a los melillenses

Nunca pudimos imaginar o prever, ni tan siquiera una parte, lo que está suponiendo la incidencia del COVID-19 en nuestras vidas. Casi todo lo que formaba nuestra manera de vivir ha quedado condicionado a una situación de emergencia que ha obligado a ciudadanos e instituciones a dar lo mejor de sí en aras de la ansiada normalidad.

Muchas personas están sufriendo las consecuencias de una pandemia que se ha cobrado vidas y dejado una profunda herida en miles de familias. Pero, igualmente, esta grave alteración ha hecho brotar lo mejor de una sociedad moderna como la nuestra: la solidaridad, el esfuerzo y la eficacia ante la extrema dificultad. Los trabajadores esenciales unidos a la ciudadanía y junto con las instituciones han sido y son ejemplo de superación y civismo.

Melilla no es ajena a esta dura época. Nuestra específica situación geográfica ha propiciado el aislamiento e incertidumbre siendo un añadido de difícil tratamiento. El confinamiento, junto a las limitaciones en las comunicaciones con la península y el cierre fronterizo han sido detonadores de una distancia social de especial incidencia en todos nosotros.

En este marco desarrollamos este año la celebración del Día de Melilla, jornada de todos los melillenses. Una efeméride en el calendario que tradicionalmente celebramos con los ciudadanos. Pero en esta ocasión, y debido a la situación que sufrimos, que exige medidas de higiene, seguridad sanitaria y distanciamiento, no puedo convocaros a todos para que asistáis y participéis en los actos previstos.

Lamento profundamente esta circunstancia, pero, el contexto de las medidas exigidas y representándote, realizaremos, dentro del programa previsto, un merecido homenaje, mediante la entrega de la Medalla de Oro de la Ciudad, a la comunidad sanitaria local por su dedicación frente a los efectos de un virus que aun está presente entre nosotros.

Así, recordaremos a quienes sufrieron y sufren este mal inesperado y haremos justicia con la comunidad de profesionales que aportan lo mejor de sí mismos.

Con la esperanza de que el próximo año las circunstancias hayan cambiado y podamos desarrollar nuestra vida en común con toda normalidad y así el encuentro sea posible, os pido responsabilidad individual para conseguir una conciencia colectiva que nos lleve a mejorar la situación que ahora padecemos.

Felicidades, melillenses. Recibid un afectuoso saludo del Gobierno que presido y que trabaja por y para todos vosotros. Y tened la seguridad de que seguiremos esforzándonos para avanzar en la mejora de todos y con todos vosotros.

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